A. R. | A CORUÑA -Un 5% de la población gallega es adicta a las compras, ¿los casos han aumentado en los últimos años? -La asociación aborda esta patologÃa desde hace seis o siete años y sà es cierto que hay un aumento de la demanda de tratamiento. Pero no por la crisis. En épocas de dificultades económicas no hay más casos, pero sà son más visibles.
-¿La ropa es el principal atractivo de estos adictos?
-No tiene porqué. Ellos no compran de acuerdo a sus necesidades o porque algo sea útil. De hecho, la mayorÃa de las veces compran cosas inútiles, que después acaban en un cajón y no utilizan. Si les da por ejemplo por comprar imanes de nevera, llenan la casa de imanes.
-¿Hay rasgos de personalidad comunes entre los compradores compulsivos?
-Como ocurre en cualquier otra adicción, la mayorÃa de quienes acuden a tratamiento son personas inmaduras, con poca tolerancia al fracaso, solitarios, con ansiedad y que con la compra buscan una salida a sus problemas.
-¿Cómo es el tratamiento?
-Similar al de los adictos al juego, por ejemplo. Acuden a terapia para controlar el impulso de comprar y se les realiza un control que pasa por quitarles las tarjetas de crédito, asignar sólo determinada cantidad de dinero cuyo gasto tienen que justificar con facturas, cuentas mancomunadas, etc...
-Pero mientras el ludópata nunca volverá a jugar, estos pacientes se verán obligados a volver a comprar.
-SÃ, por ello trabajamos el control y no la abstinencia. El objetivo es que, tras 18 meses en terapia, estos pacientes puedan ir a hacer las compras diarias como el pan o ir al supermercado. Aunque al principio sea acompañados y siempre con dinero en efectivo, pero la mayorÃa logra rehabilitarse.
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Entrevista realizada para el Diario La Opinión de La Coruña
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